10- De la atopía de la relación pedagógica

 14 de diciembre de 2023

Reptiles – Maurits Escher – 1943(Litografía)

En este momento, posterior a la defensa de la MEED, motivo primero por el que inicio esta bitácora en formato de blog con entradas y páginas (todo ello expresado en la primera entrada del blog), dejo una entrada clave a mi parecer, ya que si bien no se expresa como cierre de un proceso, no creo que tal cosa sea posible, sí da cuenta de un corte y recorte necesario, para pensarme en el recorrido, escoger signos y armar una creación que exprese esa vivencia. Hay una presentación que utilicé con ocasión de esa defensa y que dejo en enlace por si a alguien interesa: "Ecología dialógica". 

Lo que aquí quiero compartir, es que finalizado el cursado por la maestría, entregado el Trabajo Final Integrador, he continuado construyendo, rizomáticamente, sentidos y estrategias de mi práctica docente. 

Mi modo de expresar a través de otra síntesis creativa,  ese proceso, ahora a través de una obra, la misma que encabeza esta entrada, como allí dice "Reptiles", de MC Escher. 

En esta obra podemos ver la combinación de algunas técnicas, como el teselado regular (disposición uniforme de polígonos del mismo tamaño y forma) y el teselado hiperbólico (disposición uniforme de polígonos de distinto tamaño y forma), ambas concepciones se relacionan, en el primer caso a la geometría euclídea, en el segundo, a la geometría hiperbólica, campos a los cuales se asoma Escher, más cercanamente desde la intuición y el arte, sobre todo en el segundo. 

En este artista, podemos reconocer como novedoso, la transición de dos a tres dimensiones en un mismo paso y la creación de figuras en el arte que son imposibles en nuestra realidad espacio temporal, se trata de un concepto propio de la matemática y se lo conoce como “figuras imposibles”.

En esta imagen, en particular, podría decirse que el lagarto con colmillos salientes, se da un breve paseo por “la realidad”, sorteando obstáculos como, por ejemplo: un tratado de zoología, una escuadra, un cenicero y un dodecaedro; el lagarto que está en este último, exhala una bocanada de humo de sus fosas nasales.

Aparecen también otros objetos en el escritorio, un cactus y una yuca en maceta, un frasco de cerámica con un tapón de corcho junto a un pequeño vaso con líquido, un libro de papeles de cigarrillos JOB y un cuaderno con muchas páginas, abierto y en el que se ve escritura a mano.

Se percibe allí cierta continuidad en el recorrido que permite advertir una noción de infinito, dado que no hay un punto de clausura del movimiento, sino transformaciones sucesivas. 

Tránsito de territorialidades y desterritorialización

Un primer aspecto que me resulta interesante pensar desde “Reptiles”, es el entorno por el que estos anfibios se mueven, en el que, en un mismo paso, se transita entre la bidimensionalidad y la tridimensionalidad.

Hay en ese recorrido un transitar por la bidimensionalidad en forma de teselados, pero en el paso a la tridimensionalidad, se accede a otro entorno de ese escenario, otro territorio, en el que aparecen figuras por fuera de lo anfibio plano. En esos otros espacios, los lagartos van desplazándose, salen de los lugares asignados para habitar otros, en principio ajenos. 

Otro elemento interesante de la diferenciación entre una y otra dimensión puede visibilizarse por ejemplo entre la forma hexagonal de los teselados regulares en la que se dibujan los reptiles y la del dodecaedro sobre la cual se asienta el lagarto que exhala humo, estos últimos en 3D.

Estos tránsitos entre en unos y otros territorios me remite a pensar por un lado los espacios sociales de confluencias de territorialidades, que en la obra se expresan en el recorrido por diferentes entornos y artefactos de ese escenario, y en la vida social podría identificarse como el tránsito cotidiano por una plaza pública céntrica, micro zona urbana, un barrio, una escuela y/o aula urbana, entre otros.

El territorio de lo común (el de los teselados entre reptiles) y el territorio de lo heterogéneo requieren en la obra, transformaciones en la “figura y fondo” en el objeto (lagarto) dibujado. Escher ha dibujado esas intervenciones en un solo paso, expresando movimiento de transformación, incorporando la dimensión del tiempo en la figura. El lagarto deviene mientras está siendo.

A veces, algo de esto sucede en la escuela y en las aulas, la heterogeneidad de territorios y sujetos nos posiciona en otros lugares, ajenos a los de origen, nos conflictúan y genera movimientos de diverso tipo en el sentir y el pensar en sí y con otros/as. Entonces, hay allí un caos, un proceso de desterritorialización que demanda nuevas construcciones para poder continuar habitando ese espacio común. En esos momentos, los sujetos están a la puerta de una posibilidad inédita e incierta, y pueden o no hacer algo con ello.

La posición docente es una figura clave en este escenario, en tanto es en principio quien puede habilitar que esa heterogeneidad, potencia de caos, emerja y desterritorialice. Es también quien pone a jugar tiempos y espacios (gramáticas, arquitecturas, disposiciones, vibraciones) para que lo que emerja pueda circular.

La imagen muestra un orden singular que no responde a ningún patrón genérico acerca de lo que debería haber en un escritorio, pero tampoco clausura, se hace apertura a otras figuras para una composición única. Podría ser análisis de otro escrito esa selección, para este, baste decir que percibo también allí una provocación, la de animarse a esos mundos imaginarios en los que sólo desde el caos es posible la creación.

Si vuelvo sobre el espacio y tiempo del encuentro educativo, pedagógico, entonces creo que hay en esta obra señales para animarse a asumir otras posiciones, para acoger la novedad, la catástrofe y animarse a otras configuraciones de esos encuentros. Quizás, en principio, desde la posición docente, con el devenir de las vivencias, siempre desde la co-construcción colectiva de la comunidad educativa implicada.

El modo en que construyamos ese territorio es pedagógico didáctico, tiempo, espacios, lenguajes, conocimientos, dispositivos, estrategias, etc, todos ellos implicados sostenidos por sentidos acerca del educar. Por lo mismo es también ético, político, epistémico y estético, los sujetos nos jugamos allí en nuestras relaciones intra e intersubjetivas, a la par que continuamos constituyéndonos desde los modos de conocer e intervenir en el mundo.

De la atopía de la relación pedagógica 

En la historia de la obra de Escher, parece encontrarse parte de este proceso atópico, el artista no se enmarca a sí mismo en ninguna de las vanguardias artísticas de su época, y expresa sentirse más cerca de los científicos que de los artistas. Entre sus interlocutores podemos mencionar al físico y matemático Roger Penrose.

Sus mundos son obras gráficas que desafiaban las concepciones clásicas de la geometría, encontrando en un lugar “otro” resonancias de sus intuiciones y deseos.

¿Qué de esa experiencia aporta a pensar en clave de encuentro pedagógico? ¿Qué le aporta a imaginar el espacio “escolar” como oportunidad de ser/construirse/crearse de otra manera?

Ese espacio de encuentro tiene oportunidad de ser novedoso, sin configuración previa clausurada. De hecho, el espacio del aula no tiene lugar a priori en sí mismo; lo va teniendo en la medida en que se constituye desde la relación entre los sujetos en él, relación que es siempre situada, singular, contingente e incierta en su devenir. 

Esto es así porque se trata de algo más que de un encuentro de sujetos desde su alteridad, se trata de que no somos de una vez y para siempre, entonces, en ese ir siendo, vamos cambiando en el mismo tiempo del encuentro. La atopía está en la relación, como con el paso de la bidimensionalidad a la tridimensionalidad del reptil de Escher, que en una misma figura que está en el plano (espacio y tiempo) en el que la figura y el fondo se transforman en un mismo movimiento.

Es una decisión docente forzar el mantenimiento de una estructura instituida o dar paso a la irrupción y abrirse a un ensayo que ha de ser, además, colectivo. Entonces, el encuentro pedagógico, también puede ser eso, ese situarse novedosamente para abrirse a la otredad del encuentro, que excediendo la alteridad, nos sumerge en la experiencia de esa relación.

Apelar a la anfibiez 

Una palabra por fuera del diccionario, anfibiez, que habla de lo constitutivo de la experiencia del tránsito por la atopía de las relaciones, también de la gramática.

Los anfibios en Escher se mezclan y transforman en el recorrido por los diferentes territorios, los habitan. En la imagen, los lagartos caminan por algunos de los objetos del escritorio, es llamativo que uno de ellos lo hace precisamente sobre un libro de zoología (un tema para profundizar en otro escrito), pasa de él y continúa. 

Esta sucesión es para mí una invitación a pensar lo que sucede en el aula, esas vivencias en las que convergen saberes y prácticas heterogéneos y las ponemos en discusión, a ensayar, a jugar entre sí y con lo que nos proponemos estudiar del mundo. Esto no siempre sucede, es más, es probable que suceda mucho menos de lo deseable, ¿y esto por qué? Cabe preguntarse, en otros, por las condiciones en las que las prácticas educativas acontecen. 

El “aula”, es nuestro escenario, el encuentro es nuestro tiempo de suspensión del mundo (cotidiano) para el mundo (de estudio), como dicen Simons y Masschelein. En esas coordenadas me pregunto ¿Qué arquitectura posibilitan y  propician nuevas formas de dialogicidad (en términos freireanos)?, ¿sostenidos en qué supuestos pedagógicos, epistémicos, éticos y políticos?, ¿para qué mundo posible?

Dice Alfredo Ghiso:

“El conocimiento solidario generado en ecologías dialógicas apela a lenguajes y expresiones anfibias, habitantes de múltiples espacios culturales, traducibles y comunicables, que transportan energías desde un ambiente a otro; en donde el rigor de los procedimientos y la validez de los datos es vigilado por los que participan en el proceso, permitiendo la circulación y apropiación del conocimiento de manera democrática” (Ghiso, 2016, p. 5).

Como diseño técnico acabado, la construcción de ecologías dialógicas en términos de arquitecturas y gramáticas escolares no es posible, es un diseño imposible si se tiene la pretensión de su devenir dialógico. La posición de quien está a la puerta del deseo de aprender, es la de quien es co-partícipe de “abrir la puerta para ir a jugar”. Se recoge el caos que emana de la desterritorialización necesaria y constituyente de otros “mundos posibles” (si lo seguimos pensando desde la metáfora escheriana), se apela, se provoca a disponerse a experiencias anfibias y se continúa construyendo esas ecologías del aula, siempre transitorias, siempre singulares, siempre transformando y transformándose. 

Cita:

Ghiso, Alfredo (2016). Del diálogo de saberes a la negociación cultural. Recuperar, deconstruir, resignificar y recrear saberes. Revista REDpensar.  https://ojs.redpensar.ulasalle.ac.cr/index.php/redpensar/article/view/77

Bibliografía de referencia

Brailovsky, D. (2023). Escenas singulares, entre la experiencia y el lenguaje. Clase 10. Módulo 2. En Diploma Superior en Pedagogías de las diferencias. FLACSO Argentina.

De Piano, R. (2022). Quebrantar nuestros clichés. Clase 6. Módulo 2. En Diploma Superior en Pedagogías de las diferencias. FLACSO Argentina.

Dussel, I. (2023). Igualdad y diferencia en el contexto educativo. Clase 5. Módulo 1. En Diploma Superior en Pedagogías de las diferencias. FLACSO Argentina.

Ghiso, Alfredo (2016). Del diálogo de saberes a la negociación cultural. Recuperar, deconstruir, resignificar y recrear saberes. Revista REDpensar.  https://ojs.redpensar.ulasalle.ac.cr/index.php/redpensar/article/view/77

Kohan, W. (2023). ¿Y si enseñar fuera imposible? Aprender a pensar con Sócrates. Clase 4. Módulo 1. En Diploma Superior en Pedagogías de las diferencias. FLACSO Argentina.

Skliar, C. (2022). Acerca de la alteridad, la normalidad, la anormalidad, la diferencia, la diversidad, la discapacidad y la pronunciación de lo educativo. Clase 1. Módulo 1. En Diploma Superior en Pedagogías de las diferencias. FLACSO Argentina.

Simons, Marteen y Masschelein, Jan (2014). En defensa de la escuela. Una cuestión pública. Miño editorial.