7- Volver sobre las experiencias

Lo que irrumpe y desestabiliza

27 de julio de 2024

La situación que se relata a continuación está contextualizada en una escuela secundaria de jóvenes y adultos, en tercer año de semipresencial, y corresponde al espacio curricular Proyectos Socio comunitarios, que tengo a cargo. 

Los estudiantes Nico y Christian iniciaron el trayecto por una experiencia de Narrativa Transmedia que tiene como eje el abordaje de los movimientos sociales contrahegemónicos de principios del siglo XX en Argentina. 

Creada con Ideogram

La última clase del ciclo lectivo 2023, presentaron las producciones de la primera actividad integradora, una síntesis de aspectos que caracterizan el movimiento social elegido.

En la clase presencial, mientras estábamos dialogando sobre el proceso que los llevó a realizar esos trabajos, en ambos casos advertí que sus producciones contenían un lenguaje técnico disciplinar de mayor complejidad que el desarrollado en los recursos propuestos y que se distanciaba notablemente del lenguaje que estaban utilizando en ese momento de socialización. 

Cuando les consulté por el recorrido realizado para llegar a esas producciones, ambos expresaron copiar y pegar de Google. Sus urgencias de tiempo, por exigencias ajenas a lo escolar los movilizó a buscar atajos en el trayecto propuesto. 

Entre los primeros efectos que me provocaron esas decisiones de mis estudiantes, en aquel momento, recupero el de preguntarme ¿en qué medida las prácticas de copiar y pegar, de decir lo que el/la profe quiere escuchar en un oral u otras prácticas tendientes a la reproducción del orden instituido son efectos de una rearticulación o nueva investidura entre lógicas mediáticas y de formas de dominación adoptadas por la institución escolar?, ¿podría también pensarse esas mismas prácticas como formas de resistencia más o menos conscientes a las formas hegemónicas escolares?

Otras inquietudes que se articulan a las anteriores refieren a: ¿qué de la construcción metodológica de esta propuesta podría tensarse o encontrar nuevas aperturas pedagógicas que habiliten otras formas y lenguajes de encuentro con los estudiantes?, ¿qué se puede desde el aula, qué desde la escuela y qué desde el entorno más amplio para habilitar esos tiempos que estos estudiantes expresan no tener?, ¿qué traducciones son posibles desde esas voces disonantes, en clave pedagógica?, ¿cómo se juegan las posiciones éticas y políticas en esa experiencia tanto en los estudiantes como en mí, en tanto docente a cargo?, ¿qué lecturas epistemológicas y políticas podemos hacer de ello?

Cursando la diplomatura "Pedagogías de las diferencias" se me abrió un nuevo paisaje reflexivo. La noción de diferencia que Carlos Skliar pone a circular en la primera clase, desplaza el foco de los sujetos para ponerlos en la relación entre entidades, entonces, la diferencia circula en la relación, es un ahí, que no puede ser, sino presencia en la intensidad de una experiencia temporal, en el encuentro de otredades, en la singularidad y la contingencia de las condiciones que habilitan ese encuentro y que lo hacen diferente a cualquier otro. 

Si bien nunca se trató del copy paste estandarizado que circula como práctica a sancionar entre los pasillos de la escuela y la academia, no me alcanza tampoco reflexionarlo desde dar legitimidad a las prácticas de resistencia al disciplinamiento, en sentido foucaultiano, incluso cuando desde allí es posible reconstruir, recrear y habilitar otras formas ético políticas de vincularse con el conocimiento y con el mundo.

Pero he sentido allí una ausencia, algo de la experiencia que percibo oculto, que sigue haciendo resonancias y que en la oportunidad de esta práctica de escritura, vuelve a memoria pulsando inquietud. 

Ese encuentro con Nico y Cristian pudo tener mucho de la normalidad de lo pedagógico, tanto desde los juicios como desde las preguntas, y claro que esa matriz siempre puja por imponerse. Sin embargo, la inquietud que se hace malestar en el cuerpo, en la carne, alerta sobre algo no dicho, no mirado, dejado en los márgenes de la percepción, habilitando otras relaciones posibles, otras sensibilidades y otros tejidos en los que hacer lazo. 

Podemos decidir cómo vivir los encuentros con la otredad, y si estamos dispuestos a movernos para que acontezca que “en ese encuentro (sea) la diferencia lo que reúne, no lo que distingue, no lo que confina, no lo que domina despóticamente. En el encuentro con alguien, ése alguien nunca es igual, siempre difiere, no de algo en particular sino de todo” (Skliar, 2022, p. 16)

En la extranjeridad de los encuentros, en aquello ajeno a la normalidad pedagógica, se hacen presente en otras miradas, las que tienen la potencia de desafiar todos los prejuicios y abrirse a la otredad; allí radica la posibilidad de la novedad, del encuentro genuino con un saber, un sentir y un hacer que no es propio, que circulando, se enlaza y transforma, transformándose en el mismo movimiento.  

En la escena, nosotres, Nico, Cristian y yo, aprendimos; quizá no lo que estaba en el plan, no lo que se esperaba desde todos los planes, fue algo ajeno a todo ello. Hay una dimensión de “misterio” en los aprendizajes que se ancla en lo que en cada uno/a resuena y que no puede ni podrá caer al control pedagógico y didáctico, y quizás sea esto lo le otorga mayor valor. Lo que ello sea, puede mostrarse en la singularidad del encuentro planeado o no, o puede gestarse en tiempos propios para emerger en otros momentos, para irrumpir cuando menos lo esperamos. 

Trigal con cuervos - Van Gogh

Con todo ello, sostengo la inquietud por lo que se puso en circulación en sus trayectos por la propuesta didáctica, y más que abrir el diseño de la propuesta (que igual es válido), me moviliza pensar en la singularidad de los encuentros con todes y con cada une, lo que está más allá o más acá de lo sociotécnico y que se inscribe en otros gestos de la experiencia, mínimos, ingobernables, más vitales.

Entonces… la inquietud de sí vuelve en otra ondulación, la de la docencia, la enseñanza, el rol del /de la educador/a ¡cuántas palabras para desarmar! Educar como hospitalidad, como compartir una herencia, como desplazarse del control en lo que sucede, como dar lugar a la novedad, reconocer gestos inesperados, construir puentes para el encuentro. 

Ese aula, esas sillas alrededor de un banco cualquiera fue una oportunidad de encuentro. Algo de lo que allí aconteció puede ser registrado en lo didáctico curricular, pero más aún sólo puede ser intuido como potencia.

Educar a la cualquieridad sería también habitar la extranjeridad de las relaciones pedagógicas, advirtiendo y cuidando lo que sea posible de lo singular y contingente que las vitaliza, tendiendo puentes, lanzando sogas, inventando senderos, junto a otros y otras con quienes los vamos a transitar. 

Una de las canciones que acompañó estas reflexiones, es la que sigue. 

Bibliografía que inspiró

Skliar, C. (2022). Acerca de la alteridad, la normalidad, la anormalidad, la diferencia, la diversidad, la discapacidad y la pronunciación de lo educativo. Clase 1. Módulo 1. En Diploma Superior en Pedagogías de las diferencias. FLACSO Argentina.

Contreras Domingo, J. (2022). Percibir la singularidad, y también las posibilidades, en las relaciones educativas ¿Una pedagogía de la singularidad?. Clase 2. Módulo 1. En Diploma Superior en Pedagogías de las diferencias. FLACSO Argentina.

Bárcena, F. (2023). Pedagogía de la presencia. Voces para una educación en la filiación del tiempo. Clase 3. Módulo 1. En Diploma Superior en Pedagogías de las diferencias. FLACSO Argentina.

Kohan, W. (2023). ¿Y si enseñar fuera imposible? Aprender a pensar con Sócrates. Clase 4. Módulo 1. En Diploma Superior en Pedagogías de las diferencias. FLACSO Argentina.

Dussel, I. (2023). Igualdad y diferencia en el contexto educativo. Clase 5. Módulo 1. En Diploma Superior en Pedagogías de las diferencias. FLACSO Argentina.